Agosto de 2013

Bélgica en 3 pasos: http://www.3xelmundo.com/belgica-3p/

En uno de sus hilarantes monólogos, Gila hacía una parodia de los viajes organizados en grupo, de esos que ves muchas ciudades en pocos días. Ponía como ejemplo uno típico que siempre te ofrecían antes en las agencias de viajes y que era el “Recorrido por los Países Bajos”. En uno de ellos una vez, una señora dijo que quería ir al baño, se bajó los pantalones en Brujas y se los subió en Gante. Nosotros, que teníamos alojamiento by the face en Bruselas durante 8 días y ya nos habíamos recorrido la ciudad de arriba abajo en 2, quisimos imitar a la señora inventada por el humorista, pero con la calma, sin llegar a ese punto de exageración.

Brujas, una ciudad de cuento

Una vez que ya sabíamos dónde paraba el 28, en menos de 15 minutos estábamos en la Estación Central de Bruselas. Durante tres días, al bajarnos del autobús, nos encaminábamos directos al mostrador de información, para preguntar con mi mejor voluntad y francés dónde se cogía el tren que nos llevaría a Brujas, Gante o Amberes. Estuviera quien estuviera al otro lado, siempre me preguntaba: “espagnole?”, y me daban la respuesta amablemente en inglés. Está claro que tengo que mejorar mi nivel del idioma galo.

A pesar de mis dificultades lingüísticas, los tres días llegamos a sus respectivos destinos (todos ellos a menos de una hora en tren aproximadamente). Y para que no nos pasara lo que a la señora del chiste de Gila, cogíamos un tren temprano por la mañana y volvíamos en el último que regresaba a Bruselas por la noche.

Nuestra primera excursión fue a Brujas, precedida por su fama de ser una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa. De hecho, es posible retroceder en el tiempo perdiéndote en sus callejuelas de adoquines, casas con techos picudos perfectamente alineadas e iglesias de piedra (una amiga que había estado antes me dijo que le pareció todo tan bonito y perfecto que no le llegó a impactar, porque le pareció irreal, como si fuera un decorado de televisión). Imprescindible una visita a la Grote Markt, la principal plaza de la ciudad, y muy recomendable un paseo en barco por los canales para poder admirar la impresionante arquitectura de la ciudad.

La grandiosidad de Gante

Algo menos conocida que Brujas, pero sin desmerecer en absoluto, Gante nos cautivó con edificios imponentes, como la Iglesia de San Nicolás o la Torre del Reloj, sus puentes, sus canales, y la vida que se respira en sus calles, animadas y llenas de gente joven. Nada más salir de la estación, nos dirigimos al centro de información turística, donde nos facilitaron un plano y un listado de los 15 lugares de interés más relevantes de la ciudad, junto con sus horarios de visita y una recomendación de ruta para verlos en un día. De esta manera, pudimos ir marcando con ticks de “visto” todos ellos, hasta que acabamos la lista al final de la jornada.

 Oro y diamantes en Amberes

Oro, o al menos, dorado. Es uno de los colores predominantes en las cúpulas de los edificios de las calles principales de Amberes. Si en Brujas se respira historia y en Gante vida cultural, Amberes se podría definir por el diseño y el negocio (por algo en el siglo XVI fue una de las ciudades más ricas de Europa por el comercio de diamantes y hoy en día también se respira ese ambiente).

El centro histórico bien merece un paseo por sus calles peatonales, para acabar siempre en su Grote Markt, con el imponente edificio del Ayuntamiento y la Fuente de Bravo. Para los amantes de los museos, hay tres lugares clave: el Museo del Diamante, el Museo de la Moda y la casa-taller de Rubens, que los 3xelmundo visitamos a pesar de que siempre solemos preferir estar en la calle que dentro de un edificio, a no ser que sea algo especialmente notable, como en este caso nos pareció.

Finalizado nuestro recorrido previsto por Bélgica, y en vista de que aún teníamos 48 horas libres antes de volver, se nos ocurrió que, “ya que estábamos cerca” y que Flower y yo teníamos el capricho de ver esa ciudad hacía tiempo y no habíamos podido por distintas circunstancias… pues qué mejor podíamos hacer que irnos a Amsterdam, ¿no?. El resultado: en el próximo post.

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