Julio de 2016

Cerdeña en 3 pasos en: http://www.3xelmundo.com/cerdena-3p/

Norte de Cerdeña. Volvía a pisar la isla con el buen recuerdo del viaje anterior y ganas de conocer otra zona. También hubo discusión por el seguro en el mostrador de alquiler de coches del aeropuerto, pero al menos no se repitieron las dos horas de espera (ni la escenita del avión, afortunadamente). El B&B tampoco tenía nada qué ver: el B&B Via XX está muy bien situado con respecto al centro de Alghero pero las instalaciones estaban bastante anticuadas (veo en su web que lo han reformado) y el dueño llegó, nos dio las llaves y le volvimos a ver el último día para devolvérselas y porque hubo una inundación en el baño por lluvias torrenciales. Tampoco había parking y era difícil aparcar por la zona, así que seguimos la costumbre que vimos en los lugareños de dejar el coche encima de la acera entre dos huecos de árbol. Como nuestro coche era un Smart, aparcábamos sin dificultad.

Ya que las comparaciones son odiosas y además en este caso no servía de nada- era otro viaje, otra compañía y otra zona por descubrir- decidimos que ya era hora de echarnos a las calles a descubrir las infinitas maravillas de Alghero.

Centro histórico de cuento

Calles empedradas, tiendas de artesanía, pequeños cafés, balcones llenos de geranios, la bicicleta aparcada en la puerta de la calle…. Así es el centro histórico de Alghero, un entramado de callejuelas desde la catedral de Santa María Inmaculada hasta el Bastión que da al mar y concluye en el Puerto (a partir del puerto comienza la playa urbana de Alghero y su zona más residencial turística). Pequeño pero coqueto, y con una oferta de restauración que va desde la trattoria escondida en una calle recóndita donde se escucha hasta el silencio, a los restaurantes del bastión, con especialidades en pasta, arroces, pescado y mariscos, donde se puede comer o cenar contemplando el mar. Casi tocándolo.

Después de cenar, pasarse por alguna de las terrazas chill-out del bastión como Java Bar y probar un cóctel es imprescindible para conocer la vida nocturna de la ciudad: gente guapa, música en vivo y ambiente relajado. Para los que quieran ver amanecer con algo más de animación, hay varias discotecas a las afueras de la ciudad, ya que Alghero “cierra” a las 2 de la madrugada como muy tarde.

Pequeñas localidades con encanto

Además de Alghero, en la costa norte de Cerdeña hay varias localidades que bien merecen una visita de un día: Sassari (bonita, aunque de infausto recuerdo para nosotros que siempre nos perdíamos allí por culpa de unas obras que despistaban al gps, y por nuestro propio despiste al programarlo), Castelsardo (monumental, pero demasiado atestada de turistas), Santa Teresa de Gallura (de donde cogimos el ferry que parte hacia Córcega) y Olbia, puerta de la Costa Esmeralda, la zona más lujosa de la isla.

Para todos los gustos y para todos los bolsillos

Elegir entre la multitud de playas y calas con encanto del norte de Cerdeña es una tarea ímproba, con lo cual decidimos que iríamos según fueran discurriendo los días. Así, el primer día que sólo teníamos libre media tarde, nos acercamos hasta la playa del Lazzaretto, a unos 10 kilómetros de Alghero, a contemplar desde allí el atardecer.

Playa del Lazzaretto

Como combinábamos turismo de ciudad por la mañana con baño/siesta relajante en la playa por la tarde, el día que fuimos a visitar Castelsardo terminamos en la Playa de San Pedro: kilométrica, medio desierta, y con mar a ambos lados de una lengua de tierra.

Playa de San Pedro

El día que conocimos Olbia, nos acercamos a su zona de calas, y ahí es donde en Playa Blanca descubrimos el glamour de la costa Esmeralda: una cala con tumbonas, sombrillas, un chiringuito con música y camareros con pantalón largo y camisa blanca… A riesgo de que tuviéramos que empeñar el coche para pagar las consumiciones, nos tomamos una Ichnusa mientras contemplábamos la puesta de sol (al final no fue tanto, alrededor de 5 euros).

Playa Blanca

Una vez que teníamos una idea generalizada de lo que era la costa norte, decidimos “dar el salto” a Córcega, ya que estábamos tan cerca, no podíamos dejar pasar la oportunidad. Embarcamos en el ferry (nosotros y el coche) y nos lanzamos a la aventura para descubrir otra isla totalmente diferente a una hora en barco. Pero eso ya es historia de otro post.

Santa Teresa de Gallura

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