Moscú: un gigantesco bocado de historia (parte II)

Publicado el Por 3xelmundo
Moscú

Hace falta mínimo una semana para tomarle realmente el pulso a la ciudad. Pero si no se dispone de este tiempo, se hace lo que se puede, claro. Nosotras estuvimos 4 días y para aprovechar al máximo tuvimos que recurrir a las madrugadas infames y a no parar en todo el día de un lado al otro. Tanto Flower como yo desgastamos nuestras zapatillas (literal), que quedaron inservibles después de ese viaje. Pero impregnadas de la historia de una de las capitales europeas con más que contar en sus calles.

Vamos por partes

Cuatro días en la ciudad, dividimos el plano en 4 zonas y vamos a por ella. Sobre el plano bien, pero una vez que nos echamos a las calles y vimos las distancias reales, casi nos da un algo… Pero a grandes males, grandes remedios: combinación de metro y calzado cómodo y a por ello. No hubo nada de lo que vimos que no mereciera la pena.

Si para disfrutar del Kremlin y la Plaza Roja se recomienda dejar un día entero para ellos (os explicó por qué en el otro post sobre Moscú), todo lo que les rodea en un «primer anillo» de circunvalación bien merece, al menos, dos jornadas de caminata intensa para poder disfrutarlos y conocer sus principales puntos de interés.

Catedral de Cristo Salvador en Moscú

Saliendo hacia el sur de la Plaza Roja, nos encontramos con el río Moscú y las impresionantes vistas de la foto de portada de este post. De la parte monumental de esta zona, destaca la Catedral de Cristo Salvador, construída en 1812 para celebrar la victoria rusa sobre las tropas de Napoleón. Tuvo una segunda inauguración en el año 2000, ya que se erigió de nuevo siguiendo la construcción original. Stalin la había mandado derruir durante su mandato y en el solar se había construído una piscina municipal.

Una vez que se haya recorrido esta zona, una buena opción es dirigirse a la zona oriental de la Plaza Roja. Los muros del Kremlin lindan con los jardines Aleksandrovski, un lugar donde hay zonas con una paz inmensa, para pasear entre sus fuentes con estatuas de cuentos infantiles, y una zona más animada de restauración con terrazas donde disfrutar de un momento de descanso al sol.

Por el lado opuesto al Kremlin, los jardines están flanqueados por una avenida en la que destacan sus construcciones de estilo neoclásico, entre ellos la Biblioteca del Estado Ruso (la más grande del mundo con más de 17 millones de volúmenes) y algunos de los edificios de la Universidad. Merece la pena callejear y adentrarse en este barrio más allá de la avenida principal.

Ciudad cultural

En la zona norte de la Plaza Roja se encuentra uno de los principales emblemas de la cultura de la ciudad: el Teatro Bolshói. Tras La Scala de Milán, es el segundo mayor de Europa y las representaciones de ballet que tienen lugar en su escenario cuentan con reconocimiento a nivel mundial.

Y si hablamos de ballet, no podemos irnos de la ciudad sin haber visitado el parque Novodevichi Prudy, cuyo estanque sirvió como inspiración a Chaikovski al componer su mítico ballet El lago de los cisnes. El parque, además, cuenta con unas buenas vistas del skyline de Moscú, y junto a él se encuentra el Monasterio de Novodevichi (entrada gratuita) y el cementerio de Novodevichi, en el que se pueden visitar las tumbas de personalidades de la vida política, cultural y social rusas, como Chejov, Nikita Kruschev o Raisa Gorbachov.

Estatua a Karl Marx

Una curiosidad, por cierto: sin salir de la Plaza de los Teatros donde se encuentra el Boshói, justo enfrente al otro lado, se encuentra una imponente busto de Karl Marx realizado por el escultor Lev Krevel en un bloque de granito de 220 toneladas y 8 metros de altura. En el frontal, una de las frases históricas del filósofo alemán: «Proletarios del mundo, uníos».

Además de esta plaza, resulta muy interesante recorrer sus calles aledañas, donde se puede respirar el ambiente cultural de Moscú, con otras salas de espectáculos y una oferta de restauración adecuada al público que acude a ellos.

Edificios históricos y políticos

Seguimos dando la vuelta a los alrededores de la Plaza Roja en el sentido de las agujas del reloj. Estamos ya en la zona noroeste, a punto de concluir la vuelta. Y en esta zona nos encontramos con algunos edificios singulares que cuentan en sí mismos con una historia fascinante entre sus muros.

El edificio de la Duma es la sede del parlamento ruso, cuya sobriedad arquitectónica contrasta con todo lo que se puede observar en el recinto del Kremlin. Por su parte, el Hotel Metropol, cercano al anterior, es una suntuosa edificación de estilo modernista. Inaugurado en 1901, hoy en día es uno de los hoteles de 5 estrellas más conocidos de Moscú. Sin embargo, durante el siglo pasado, el Hotel Metropol tuvo otros usos: desde acuartelamiento militar a sede del gobierno de Lenin, quien pronunció algún discurso desde sus instalaciones.

Un paseo por los boulevares

Calle Arbat

Y todo esto sin salir de los «aledaños» de la Plaza Roja. Y teniendo en cuenta que cuando se habla de «unos metros más allá» en Moscú, siempre hay que añadir delante «una docena de» o en algunos casos «una centena de». Por poneros un ejemplo: nuestro hotel estaba a una parada de metro de la estación Leningradsky de trenes, a donde nos dirigíamos el último día para ir a San Petersburgo (próximo post de este blog). Por no bajar y subir las escaleras del metro, (ver vídeo en Youtube), decidimos ir andando. Tardamos media hora de reloj.

Así que el paseo por los boulevares y avenidas principales de Moscú puede llevar un tiempo, pero merece la pena realizarlo con calma y disfrutar de sus edificaciones. Uno de los más conocidos de la ciudad es la Calle Arbat, una de las primeras en ser declarada peatonal y de las más recorridas por los turistas en busca de souvenirs (ni os puedo decir la cantidad de matrioshkas que pude comprar allí).

Tres pasos más allá

Museo de Cosmonáutica

De todo lo que vimos fuera de esta almendra central de la ciudad, destacaría los siguientes puntos de interés: El Parque de la Victoria y el Centro Panruso de Exposiciones (ver «Moscú en 3 pasos II«), la Universidad Lomonósov y el entorno del Estadio Olímpico Luzhniki, en el que se puede incluir la imponente estación de metro Vorobyovy Gory, con una exposición de objetos relacionados con distintas disciplinas olímpicas de todos los tiempos.

Sin olvidarme, por supuesto, del Museo de Cosmonáutica. Nosotros fuimos un lunes y nos lo encontramos cerrado, para qué mirar su horario con antelación. A pesar del mal tiempo de ese día, el paseo que nos dimos por sus alrededores bajo la lluvia mereció la pena. Y la visita al museo… pues así tenemos otra excusa para volver a Moscú.

¿Nos hemos salido de Moscú?

Hotel Radisson

Esa fue la sensación que nos dio cuando llegamos a este punto de la ciudad desde donde sacamos la foto. Nos faltaba sólo ver el cartel de «Moscú» tachado con una línea roja, como ocurre en las carreteras españolas cuando nos salimos de una localidad (vídeo en Youtube).

Lo que realmente ocurría es que nos estábamos adentrando en su corazón financiero, donde sus rascacielos nos recordaron a cualquier otro de una gran urbe. Y no nos esperábamos ver algo así allí.

Moscú no dejó nunca de sorprendernos en ningún momento del viaje por sus contrastes arquitectónicos y por su enorme carga histórica en cada calle, monumento o rincón. Sin duda, un sitio donde volver y seguir viendo cómo evoluciona con el devenir de los tiempos.

Viaje realizado con Flower en septiembre de 2016

Moscú (parte I): http://www.3xelmundo.com/moscu-un-gigantesco-bocado-de-historia-parte-i/

Moscú en 3 pasos (parte I): http://www.3xelmundo.com/moscu-3p/

Moscú en 3 pasos (parte II): http://www.3xelmundo.com/moscu-3p-parte-ii/

Vídeos sobre Moscú en el canal de 3xelmundo en Youtube:

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