Cómo llegar y cómo moverse

Lo primero de todo: hay «dos Sukhothais»: Old Sukhothai y New Sukhothai. La primera es en la que se ubica el parque histórico y la nueva es una ciudad algo más moderna, con una estación de autobuses que no son paradas en mitad de una calle con un cartel y una oferta hotelera más amplia. Old Sukhothai es más pequeño y su oferta de restauración y hotelera más reducida, pero para nosotros que íbamos a pasar allí 24 horas, suficiente.

Desde Bangkok tienes opción de llegar a Sukhothai en avión, autobús o tren. En autobús son 7 horas, en avión hasta Phitsanulok (uno de los aeropuertos más cercanos), es 1 hora y el precio del trayecto es 30 euros (salida del aeropuerto de Don Mueang). Con ese precio y ese horario, ni siquiera consultamos cómo llegar en tren. En el aeropuerto de Phitsanulok tratamos de conseguir un taxi para ir a la estación de autobuses, pero acabamos por indicación de un tailandés que nos llevó hasta él en un tuk tuk grande que por 3 euros por persona nos hizo un recorrido turístico por toda la ciudad, parando donde mejor le venía, cogiendo a todo tipo de pasajeros y dejándolos donde le indicaban (desde un señor en traje hasta una señora con las bolsas de la compra). Seguro que tardamos el doble en llegar a la estación que si hubiéramos ido en taxi, pero la experiencia de mezclarnos con el pueblo llano de Phitsanulok no tuvo precio.

en bicicleta en el Parque Histórico de Sukhothai

En la estación cogimos un autobús que nos llevó a la de New Sukhothai en una hora y media aproximadamente, y allí, tras reservar los billetes del autobús nocturno para ir a Chiang Mai esa misma noche, nos fuimos en tuk tuk a nuestro hotel de Old Sukhothai (300 baths para unos 10 kilómetros, menos de 10 euros, que ni siquiera regateamos, así que igual puede salir hasta más barato).

Una vez que ya habíamos probado distintos medios de transporte en el día (igual tardamos lo mismo en llegar al hotel que si hubiéramos ido en autobús desde Bangkok) nuestro medio de transporte durante el resto del día fue la bicicleta. Junto con el tuk tuk, es uno de los más demandados para moverse por el Parque Histórico y por el resto de la ciudad (por cierto, el perro parece que quería salir en la foto, pero no venía con nosotros).

El Parque Histórico de Sukhothai

Sin duda, es el principal atractivo de Sukhothai. La entrada cuesta 100 baths (2 euros y medio) y está abierto de 8 de la mañana a las 6 de la tarde. Hay alquiler de bicicletas en las taquillas.

Además de la innegable belleza de los templos, el entorno del Parque Histórico merece un reconomiento especial: por sus jardines y árboles cuidados con mimo o por sus lagos donde se pueden ver flores de loto tan impresionantes como las de la foto (y eso que no era época de que estuvieran abiertas y aún así merece la pena contemplarlas).

Asimismo, justo antes de salir, dimos un paseo por un mercadillo chino instalado en uno de los paseos del parque (a punto de cerrar, así que no pudimos degustar ninguna de las especialidades culinarias que ofrecían) y visitamos la estatua erigida en honor del rey Ramkhamhageng el Grande, quien, a pesar de no ser una figura religiosa, cuenta con una gran respeto entre los tailandeses (se le considera el inventor del alfabeto tailandés y quien instauró el culto de la religión budista en el país).

Alojamiento y restauración

Como adelantaba en el post, el hotel Thai Thai Sukhothai para mí fue el mejor del viaje (podríamos dejarlo en tablas con el de Koh Thao). Desde luego la mejor relación calidad-precio (27 euros la noche con desayuno incluido una habitación triple). Alejado del mundanal ruido, sólo se escuchan las chicharras al anochecer. Instalaciones cómodas, limpias, un desayuno con una pinta estupenda (que no llegamos a probar porque nos fuimos a Chiang Mai en un autobús nocturno ese mismo día), una piscina en medio de la selva para dejar el tiempo pasar y un masaje tailandés de 1 hora en la habitación por 5 euros. Insuperable.

Como sólo estuvimos 24 horas en Sukhothai, la única oferta de restauración que nos dio tiempo a conocer fue la del restaurante Sureerat (que nos había recomendado mi hermano que estuvo allí 2 años atrás, está en la calle principal de Old Sukhothai). Llamarlo «restaurante» es mucho decir, es el típico local que puedes encontrar en cualquier otro sitio de Tailandia. La comida muy rica y barata, eso sí. Me pedí un curry rojo pensando que picaba menos que el verde (en los restaurantes de Madrid así es, pero justo en este sitio debía ser que no). A pesar del picante, no podía dejar de comer por lo bueno que estaba. Al final tuve que parar a riesgo de que me sentara mal.

Post completo sobre Sukhothai: http://www.3xelmundo.com/sukhothai-atardecer-en-el-parque/