Junio 2013

Estambul en 3 pasos en: http://www.3xelmundo.com/estambul-3p/

Una vez que ya nos habíamos hecho con nuestro “barrio”, Sultanahamet, no queríamos irnos de Estambul sin ver la parte que está al otro lado del Puente de Gálata, pero teníamos nuestras reservas por los disturbios que se habían originado unos días antes de nuestra llegada a la ciudad. Así, decidimos que iríamos hasta los alrededores de la plaza Taskim, evitando las “zonas calientes”, y pasaríamos el día por allí sin meternos en mayores complicaciones. No es que seamos especialmente miedosas, pero tampoco nos hacía falta participar de un levantamiento popular contra su gobierno, ¿no?.

Pues casi lo conseguimos. Cogimos el metro y llegamos hasta la estación de Taskim. Tiene varias salidas, y después de preguntar varias veces, mirar el plano, seguir la orientación de Flower porque la mía es inexistente y tratar de pensar con lógica, nos decantamos por una de ellas… y fuimos a aparecer justo en el centro de la Plaza frente a la foto de Ataturk. Afortunadamente para nosotras, las protestas durante ese mañana eran pacíficas y con poca afluencia de personas (como se puede observar en la foto), y cuando ya hubo enfrentamientos violentos con la policía fue por la noche y ya habíamos salido de la plaza (aunque nos encontráramos un par de calles más abajo tomando copas en la zona gay de la ciudad con unos chicos que habíamos hecho unas horas antes tras la cena).

Calle arriba, calle abajo

Decidimos partir nuestro recorrido por Beyoglú desde la Plaza Taskim hasta el Puente de Gálata dado el desnivel de este barrio hacia el Bósforo. Así, nos encaminamos en primer lugar por Istiklal Caddesi (avenida de la Independencia), de 3 kilómetros de longitud. Es la arteria principal de esta zona, y conecta Taskim con las cercanías de la Torre de Gálata.  Tiene una parte peatonal, cuyo recorrido está cubierto por un tranvía, pero ni cortas ni perezosas nosotras nos lo hicimos todo a pie. Nos llevó toda la mañana.

El paisaje de esta parte de la ciudad, tanto arquitectónico como humano, es radicalmente opuesto al que te puedes encontrar al otro lado del Bósforo. Hay tiendas de firmas internacionales, abundan los jóvenes vestidos con vaqueros y camiseta (pocos hiyabs y prácticamente ningún burka) y nos llamó especialmente la atención que hubiera en las inmediaciones de esta avenida principal edificios religiosos que no fueran mezquitas, tales como una sinagoga, la Iglesia de San Antonio de Padua (católica) y la Haiga Triada, iglesia ortodoxa griega.

Helado en Iskitlal Caddesi

En nuestro descenso, y tras una copiosa comida en una “traditional table” del restaurante Gani Gani, se nos ocurrió tomarnos un helado en uno de los abundantes puestos callejeros de la avenida. No sabemos si lo hacen con todos sus clientes, o simplemente es una forma de llamar la atención de los turistas, pero si quieres uno, más vale que vayas con paciencia, porque tardarán un rato en servírtelo (bromean contigo haciendo acrobacias con el helado, poniéndote y quitándote la bola inmensa de tu cucurucho…). El sabor muy rico, eso sí, y la textura diferente a los que tomamos aquí, como más esponjosa y suave.

La vigía del Bósforo

Torre de Gálata

Además de subir a la Torre de Gálata para contemplar unas vistas privilegiadas de Estambul, no hay que dejar de dar una vuelta por los callejones que la circundan. Allí vas a encontrar el sabor más vintage de la ciudad, con sus cafeterías, librerías o tiendas de instrumentos musicales. Es una buena opción subir al atardecer, y después tomarse algo en los bares de alrededor o buscar una terraza- si el tiempo lo permite- para cenar. Es el punto de encuentro y el lugar de partida para dar comienzo a la animada noche estambulí.

Puente de Gálata

Otra de las opciones de restauración recomendadas en las guías turísticas son los múltiples restaurantes del Puente de Gálata. Con la puesta de sol, el puente se llena de pescadores, cuya estampa sirve de reclamo para los camareros que salen a buscar entre los turistas a quién pueden convencer para que elijan su establecimiento entre la amplia oferta. Te prometen infinidad de veces que el pescado que te sirven es el que están sacando del canal en ese momento los pescadores. No es por desconfiar, pero para mí que no es así.

Nosotras nos decantamos por uno al azar y no fue la mejor elección del viaje. Eso sí, conseguimos tarjetas (en 2013 no había whatsapp) de los camareros de ese bar y de los aledaños que nos invitaban a distintos locales al terminar su turno. Declinamos amablemente su invitación, y a alguno de ellos nos lo encontramos otra noche ligando con turistas en “El Bar”, un local de Sultanahamet en el que paramos alguna vez durante el viaje, ya que tenía una terraza estupenda y estaba en la misma calle del Enyojer, muy cercano a nuestro hotel.

Llegamos así a la última noche que estábamos en Estambul, y queríamos conocer su vida nocturna, pero sin necesidad de ningún “guía”. Al final terminamos conociendo a un venezolano y su marido inglés, con los que decidimos pasar la noche, con ellos y con sus amigos en la zona de ambiente de Estambul, a salvo de “asaltos” de camareros. En parte fue así, y ya de vuelta en taxi a nuestro hotel, mientras Flower y yo comentábamos entre risas las anécdotas de la noche, pudimos comprobar que el amanecer sobre el Bósforo es igual de impactante que su atardecer.

Un comentario sobre “Estambul: magia a ambos lados del Bósforo (parte II)”

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