Denia y Jávea: de cómo la casualidad se convirtió en pasión

Publicado el Por 3xelmundo
buceo en Jávea

Todo comenzó con una carambola una tarde de cervezas en el bar del pueblo en el verano de 2018. Era, como éste, uno de esos en los que hay que cambiar los planes sobre la marcha o hacerlos de un día para otro. Así, horas después, el Sr. Marqués y yo hacíamos una reserva en un hotel de Denia para el día siguiente con la intención de pasar 3 días de playa, desconectar, y en mi caso, probar una experiencia que por distintas circunstancias se me había resistido hasta el momento: bucear.

Un remanso de paz

24 horas después de esa afortunda decisión, estábamos el Sr. Marqués y yo tirados en la playa de Denia, él dando una cabezada y yo viendo el atardecer tras un reconfortante bañito. Habíamos dejado las cosas en el Hostal L’Anfora (más detalles en la sección «en 3 pasos«) y nos habíamos dirigido directamente a ver el mar (prácticamente a 100 metros de nuestro alojamiento).

Puerto de Denia

Salimos a cenar por los alrededores del hostal. Nos encontramos con lo que en su momento fue un pequeño barrio de pescadores, formado por callejuelas, minúsculas placitas y casas de colores. Está flanqueado por un paseo que da a la playa, con varios restaurantes que hacen unos arroces muy interesantes, aunque eso lo descubrí con Flower meses después (os lo explico en la sección «en 3 pasos«).

La visita turística al centro de Denia la dejamos para el día siguiente por la tarde. Llegamos bastante tarde de Jávea, así que pudimos disfrutar poco del casco antiguo de este pueblo. Aún así, nos encantó la zona cercana al famoso Castillo de Denia (aunque no llegamos a entrar) y al Ayuntamiento y la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Por no repetir la zona del puerto/playa, nos quedamos por allí a cenar y a tomar una copa en uno de los bares míticos de la localidad: La Chica de Ayer. Lo que iba a ser «una traquila y para casa» se convirtió en «son las 5 de la mañana y cierran el bar».

Ya que nos habíamos metido en harina, antes de llegar al hostal, dimos una vuelta por el puerto guiados por las luces de una discoteca, pero según abrieron la puerta y vimos la media de edad y escuchamos la música que salía de dentro, decidimos retirarnos a descansar y aprovechar la mañana siguiente para irnos a la playa y comer un arroz estupendo en Casa Fernando. (más detalles en la sección «en 3 pasos«).

Tocaba regresar al pueblo, tras 72 intensas y aprovechadas horas, en las que habíamos conocido Denia, una localidad que ha sabido combinar el turismo de masas y el encanto de su autenticidad y su tradición. Todo un descubrimiento que nos dejó con las ganas de volver. Yo lo haría meses después, y al año siguiente. El Sr. Marqués todavía lo tiene pendiente, pero estoy segura de que llegará el momento.

Bajo el mar

bautizo de buceo en Jávea

La improvisación que marcó ese viaje no podía quedarse al margen en lo que se refiere al buceo. Mientras desayunábamos miré por encima en google y vi que en Jávea había varios centros de buceo, así que nos fuimos para allá a ver dónde podía hacer un bautizo. Aparcamos cerca de la zona del puerto y nos fuimos a la Oficina de Turismo, donde nos facilitaron un folleto con distintas opciones.

Así nos pasamos 4 horas metidos en el coche, parando y preguntando en todos los centros que venían en el folleto, más en todos los carteles que encontrábamos en el camino. No me terminaba de convencer ninguno o no había plaza para ese día, y el Sr. Marqués aguantaba con su infinita paciencia mientras íbamos de un lado a otro.

A las dos de la tarde aparqué en la Playa del Arenal. A la izquierda tenía el Centro de Buceo Cabo la Nao, a la derecha en el paseo marítimo se veía un restaurante, La Fontana, con una pinta estupenda. «Venga, el último sitio donde pregunto. Si no, te invito a comer ahí, por la guerra que te he dado esta mañana y que me has soportado sin protestar», le dije al Sr. Marqués mientras entraba en el centro de buceo. En ese momento no sabía que estaba cruzando una puerta que he vuelto a franquear muchas veces. Y siempre con una sonrisa en la cara.

Al lío

buceo en Jávea

Una hora más tarde, después de un bocadillo en la playa, darle crema solar al Sr. Marqués y dejarlo durmiendo la siesta bajo una palmera, estaba enfundada en el traje de neopreno (que, por supuesto, me puse al revés y me tuvo que ayudar a colocar bien mi monitor aguantando la risa) y escuchando las instrucciones básicas antes de iniciar la inmersión. El que las explicaba no entendió por qué al decirle mi nombre añadí «pero mis amigos me llaman Bridget Jones«, pero ha tenido ocasiones suficientes en el futuro para comprobarlo.

buceo en Jávea

Tuve mucha suerte, porque ese día había poca gente para hacer bautizos, así que disfruté con una inmersión con un monitor para mí sola, el que se había aguantado la risa al ayudarme a ponerme el traje bien y el que ya no pudo contener una carcajada cuando oyó lo de Bridget Jones. Qué valiente.

buceo en Jávea

La experiencia bajo el agua fue increíble. Por todo lo que he vivido después con el equipo de profesionales de Buceo Cabo la Nao, tienen la capacidad de ponértelo todo fácil, darte la seguridad que se necesita bajo el agua para tener una buena inmersión y ofrecer un trato personal exquisito. A mí me hacen sentir siempre como si estuviera en mi casa. Por eso, desde ese bautizo, todos los años repito con ellos (os cuento todos los detalles en la sección «en 3 pasos«). Y los quiero un montón.

Rejas, balcones, callejuelas

Además de la posibilidad de practicar diversos deportes náuticos como el buceo (más en la sección «en 3 pasos«), Jávea cuenta con otros atractivos turísticos relevantes. A sus reconocidas calas (yo sólo las he visto desde el barco cuando voy a hacer inmersiones, que me requiere, dada mi mala forma física, hacer una vida casi monacal y dejar el turismo diurno y nocturno para otro momento, con lo cual «me conformo» con los estupendos atardeceres de la Playa del Arenal), se une un casco histórico muy interesante.

Iglesia de Sant Bertomeu en Jávea

La Iglesia de Sant Bertomeu es quizás el monumento más conocido de la localidad, con una estética puramente mediterránea, construido con una piedra arenisca local conocida como «piedra tosca» que, según marca la tradición, es extraída de la Cova Tallada, localizada a nivel del mar debajo del Cabo de San Antonio.

En la plaza posterior a esta iglesia se encuentra el Mercado municipal de Abastos, que también merece una visita. A partir de ahí, Jávea ofrece la posibilidad de perderse entre callejuelas de casas encaladas o de colores (mención especial a sus balcones y enrejados), placetas y calles peatonales jalonadas por establecimientos de restauración, como la Ronda Colon, donde todo lo que apetece es sentarse en cualquiera de ellos y dejar las horas pasar. No dejéis de hacerlo si vais.

Julio de 2018-Agosto 2020. Viajes realizados con el Sr. Marqués y Flower.

Denia y Jávea en 3 pasos en: http://www.3xelmundo.com/denia-y-javea-3p/

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