Koh Tao, La Isla

Publicado el Por 3xelmundo
playa de Sairee Koh Tao

Así con mayúsculas. Según pusimos un pie allí, Koh Tao perdió su nombre y Hara, el Sr. Marqués y yo empezamos de manera coordinada, inmediata y sin haberlo decidido previamente, a llamarle La Isla. Parecía como si el viaje a Tailandia hubiera acabado, y nos encontráramos en otro país. O en el fin del mundo. Un lugar del que disfrutaríamos a tope en los siguientes días, sobre tierra y bajo el mar.

¿Llegamos o qué?

Llevábamos levantados desde las 6 de la madrugada y tardamos 12 horas en llegar a Koh Tao. Vale que partíamos de Chiang Rai y que utilizamos diversos medios marítimos y terrestres para llegar, pero para mi gusto, perdimos demasiado tiempo en Ko Samui. Al final ocupamos las «horas vacías» pero perdimos una tarde en la playa, que igual no habríamos tenido, por la cantidad de nubes amenazadoras que veíamos desde uno de los puertos de Ko Samui y que me hicieron juramentar en arameo durante 3 horas pensando que no podría bucear (más detalles en la sección «en 3 pasos«).

Sairee

Koh Tao tiene una extensión de 21 kilómetros cuadrados, en los que los acantilados y su frondosa vegetación se funden con el mar. También cuenta con playas paradisíacas de arena blanca donde contemplar unas increíbles puestas de sol. Y unos fondos marinos impresionantes, que la han convertido en uno de los lugares donde más certificaciones PADI se emiten de todo el mundo.

Nosotros no salimos de Sairee en los tres días que pasamos allí. Para qué más. Teníamos un hotel con infinty pool; una calle principal- lo de «calle» y «principal» por distinguirla de los caminos de tierra que son lo más usual allí- que conecta el puerto con la playa, llena de tiendas de souvenirs (ni os cuento todo lo que me traje de allí) y restaurantes, por donde caminar descalzos; el centro de buceo a 5 minutos del hotel (si ibas despacio) y una playa maravillosa para pasar las tardes y las noches. (ver vídeo de «un día en Koh Tao»).

En la sección «en 3 pasos» os cuento alternativas de visitas y ocio en Koh Tao que nosotros no llevamos a cabo, más que nada, para tener una excusa para volver.

Atardecer en la playa

Soy más de atardeceres que de amaneceres (sobre todo de aquellos que conllevan un madrugón infame, uno de los pocos que me ha impresionado fue el ver salir el sol en las dunas de Merzouga, pero, en general, soy más nocturna).

Tenía tan buenas referencias del atardecer en la playa de Sairee que pensé que igual me decepcionaba. Además, había algunas nubes que no sabía si nos iban a dejar contemplar bien la puesta de sol. Y era el último día ya, al día siguiente marchábamos pronto (tanto que casi vimos el amanecer).

De todas formas, por si acaso todo iba bien, nos pertrechamos adecuadamente en una tumbona con tiempo para no perder el sitio, nos pedimos una cervecita, y nos dispusimos a ver el espectáculo natural. Podéis haceros una idea con las fotos de arriba y el vídeo del final del post. En mi opinión, es el más bonito que he visto en mi vida, y tengo unos cuantos años ya.

¡Al lío!

buceo en Koh Tao
buceo en Koh Tao

Ese grito de guerra antes de entrar al agua lo tengo de Jávea, donde aprendí a bucear. Es posible, Bridget Jones bucea. Juro que soy yo la de la foto. Aunque a veces ni yo misma me lo crea (os cuento mi proceso de aprendizaje en un próximo post).

En Koh Tao hay unos 70 centros de buceo, algunos de los cuales están especializados por idioma. Yo elegí Isla Tortuga Divers, porque hablaban español y porque trabajaba allí el monitor de Jávea que me enseñó a bucear, lo cual me daba mucha confianza dada mi torpeza natural. Al final no pudo bucear conmigo, pero me dejó en buenas manos (yo creo que se lesionó a propósito para no acompañarme 😉 ). Menos mal que siempre terminamos comentando entre risas mis liadas bajo el agua, aunque en el momento en el que ocurren no tienen ninguna gracia.

No es que tenga mucho para comparar, pero lo que me encontré en los fondos marinos de Koh Tao estoy segura de que tardaré mucho tiempo en superarlo: corales gigantescos de mil formas diferentes, peces de todos los colores y tamaños… Me fui con la pena de no ver las famosas tortugas (de hecho Koh Tao significa «isla tortuga») ni tiburones ni ballenas… Pero así tengo otra excusa para volver (os dejo una pequeña muestra en los vídeos, aunque no tienen muy buena calidad, os podéis hacer una idea).

Una isla dedicada al buceo, cuenta con una organización impecable entre los centros para los barcos y los monitores, compartidos entre varios, con dos turnos de buceo al día. El que yo me haya levantado sin protestar para estar montada en el barco a las 7 de la mañana dice todo de lo mucho que puede compensar.

Después de la última inmersión del viaje, me senté en cubierta a contemplar la llegada al puerto de Koh Tao. Se me caían las lágrimas solas por la cara sin poderlo controlar. Por la emoción de lo vivido bajo el agua y por la pena de que se acabara. Sin duda, una experiencia para repetir, y La Isla, un lugar donde volver.

Koh Tao en 3 pasos: http://www.3xelmundo.com/koh-tao-3p/

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